Dos libros.
Por Miguel Casas
No lo puedo entender. Yo estoy segura de que
lo dejé sobre este mueble. Justo ayer antes de salir miré y aquí estaba. Encima
de la cubierta de mármol de esta mesita.
Y ahora como voy a explicarle a Loreto. Ella
me lo prestó con tan buena intención. Aunque en realidad no es un gran libro.
La historia no es muy buena. Un poco cursi, llena de lugares comunes. Los
personajes, por otra parte, no están bien desarrollados, les falta alma, como
diría Paulo Coelho. Y para qué decir la impresión, toda llena de errores de
imprenta, las líneas corridas y el papel de mala calidad. Seguro reciclado.
Ahora si hablamos de la cubierta, con unas figuritas geométricas que hasta mi
sobrina Laura, que tiene cinco años, podría hacer mejor. Y el autor, un
desconocido. Bueno, no tanto. En la lista de preferidos del diario El Mercurio
sólo llegó al tercer lugar antes de desaparecer a la semana siguiente. Ahí está
la Isabel Allende, el Roberto Ampuero y por supuesto el Mario Vargas Llosa.
Pero en fin, ya le compré el mismo libro a la
Loreto y hoy día se lo entrego. Catorce mil. Catorce mil pesos me costó el
famoso librito.
—Aló, ¿Marisol? —al otro lado del teléfono.
—Si con ella —respondí.
—Hola linda, como estás, habla Loreto. —dijo
ella
—Hola Loreto, justo estaba por llamarte.
—Ay mi linda, llamo para pedirte disculpas.
—¿Disculpas por qué? —pregunté intrigada.
—Resulta que ayer pasé por tu casa y encontré
mi libro encima de esa mesita tan linda que tienes a la entrada, y bueno, lo
saqué y me lo traje.
—.... —No supe que decir.
—¿Lo habías terminado de leer? —siguió
Loreto.
—Si... Claro, lo terminé.
—Que bueno —dijo Loreto—. Fíjate que esta
mañana compré un libro de cuentos de Renato Sepúlveda, y apenas lo lea te lo
presto.
—Gracias, yo te lo cuido —le respondí
automática.
—Bueno linda, te voy a cortar porque están
tocando el timbre, chao.
Ahí esta el libro. Lo miro de nuevo y en
realidad es buena la historia, una se mete en ella. Los personajes están bien
logrados, sólidos. Está bien impreso, en buen papel y tiene una cubierta que se
va ver preciosa en mi librero. Y el autor, famoso. Si hasta salió en el ranking
del Mercurio.
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